Eduardo González Cueva - Avelino Guillén - Fotos: Ideeleradio
Eduardo González Cueva - Avelino Guillén - Fotos: Ideeleradio

 

También Gisela Ortiz

Ideeleradio.- Es significativa la designación del exfiscal supremo Avelino Guillén como nuevo titular del Interior, afirmó el Eduardo González Cueva, tras resaltar también el nombramiento de Gisela Ortiz, activista de derechos humanos, en el Ministerio de Cultura.

“Es significativo [el nombramiento del nuevo ministro], porque uno diría que la presencia de estas dos personas [Guillén y Gisela Ortiz] que vienen del mundo de los derechos humanos en el espacio más importante del Poder Ejecutivo y del Gabinete Ministerial implicaría que la potencia del movimiento de derechos humanos es enorme en el Perú, cualquiera que leyera el dato desde fuera, pensaría eso, [pero lo cotidiano, controlado por los medios y su discurso, indica una cosa distinta]”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“Cualquiera que leyera el dato desde fuera, pensaría: qué tal poder de estos abogados defensores de derechos humanos que están en el poder en el Perú, pero al mismo tiempo lo que ocurre en el cotidiano de la vida peruana, controlado por medios que manejan el discurso que normalmente utilizamos, indica una cosa totalmente distinta, indica que es un día común y corriente, en el que los ciudadanos recibirán la normal dieta comunicativa de escandaletes y probablemente miedos. Esto es realmente penoso”, apuntó.

El sociólogo si bien resaltó la designación del exfiscal en el sector Interior, lamentó que estemos ante una clase política que está separada de la vida diaria de los ciudadanos.

“De un lado tienes, en efecto, algo significativo en la esfera del mundo político [con el nombramiento de Guillén], pero el mundo político separado de la vida diaria de los ciudadanos. Y lo que debiera mediar esos dos espacios, la vida diaria de los ciudadanos y el mundo político, es la memoria social, qué narrativas tenemos sobre quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí”, indicó.

Memoria social

En ese sentido, sostuvo que estamos frente a una memoria social, que sigue bajo control de sectores conservadores. Cuestionó, en ese sentido, el poco interés de los medios de comunicación por recordar lo ocurrido en la matanza de Barrios Altos, ocurrida el 3 de noviembre de 1991.

“Esa memoria social que sigue desgraciadamente bajo control de sectores sumamente conservadores a los que no les interesa hacer recordar que ha ocurrido una masacre en el centro de Lima a dos o tres cuadras del Congreso de la República, y que en esa masacre han ejecutado no solamente a miembros de familias modestas que vivían en uno de esos caserones, sino también a un niño, y que la masacre como se supo después fue autorizada por Vladimiro Montesinos. Ese tipo de desencuentro es bastante diciente, es verdad”, anotó.

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