David Lovatón (Foto: Ideeleradio)
David Lovatón (Foto: Ideeleradio)

Incorporar opiniones

Ideeleradio.- El proyecto que plantea una nueva ley orgánica del Ministerio Público requiere una discusión mucho más profunda y pausada, y no la celeridad que está pidiendo el fiscal de la nación, Tomás Gálvez, dijo el abogado constitucionalista David Lovatón.

“Lo que podemos hacer es primero una valoración preliminar, porque falta mucha discusión en torno a una ley tan importante como una ley orgánica del Ministerio Público. La actual ley orgánica vigente, que ha sido objeto de muchas reformas, data del año 81, cuando estaba vigente la Constitución anterior del año 79”, explicó en diálogo por Ideeleradio.

A renglón seguido, consideró que una reforma de ese tipo requiere una discusión más profunda y pausada, que incorpore las opiniones de instituciones como los colegios de abogados, el Poder Judicial, la Junta Nacional de Justicia, la Defensoría del Pueblo y la academia.

“Cuando se aprobaron leyes orgánicas del Poder Judicial, del Poder Ejecutivo, del Tribunal Constitucional, fue un gran debate académico, ciudadano, oficial y no como este debate de un proyecto en el que se pide celeridad, cuando lo que se necesita es calma y mesura para determinar”, acotó.

Lovatón Palacios enfatizó que, por la relevancia del Ministerio Público como órgano constitucional autónomo, su ley orgánica no debería aprobarse con rapidez.

“Entonces, un cambio de este tipo […] requiere una discusión mucho más profunda, más lenta, que incorpore las opiniones de los colegios de abogados, de otros poderes del Estado […]. Es una ley tan importante que no puede ser aprobada de manera muy rápida, insisto, por la importancia de una ley orgánica, de un órgano constitucional autónomo, de la magnitud del Ministerio Público”, remarcó.

Doble votación

El experto consideró que, por lo general, las leyes orgánicas se aprueban al inicio de un mandato parlamentario, cuando existen mayores consensos y se recogen incluso opiniones internacionales. En ese sentido, consideró que el contexto actual no es el más adecuado, ni a nivel institucional ni parlamentario, para aprobar una norma de esa magnitud.

“[…] Por lo general, las leyes orgánicas se aprueban al inicio de un mandato parlamentario, donde se generan ciertos consensos políticos, jurídicos, se piden opiniones internacionales. No es, creo, el mejor momento ni institucional ni parlamentario, para aprobar una ley de esta envergadura”, puntualizó.

Asimismo, explicó que, al tratarse de una ley orgánica, el procedimiento exige una doble votación en el Congreso. Además, precisó que se requiere una mayoría absoluta, es decir, el voto favorable de al menos la mitad más uno de los legisladores.

“Claro, el procedimiento es una doble votación, porque se trata de ley orgánica. En segundo lugar, tiene que haber una votación determinada, una mayoría absoluta de miembros. Es decir, tiene que votar por lo menos en la mitad más uno de los representantes”, expuso.

Lovatón Palacios advirtió que se ha instalado en el Congreso la mala práctica de exonerar la segunda votación, realizándola de forma inmediata tras la primera. No obstante, estimó que el procedimiento adecuado debería respetar la doble votación con mayoría absoluta.

Congreso bicameral

Mencionó que con un Congreso bicameral cambian sustancialmente las reglas, pues la iniciativa legislativa recaería en la Cámara de Diputados y la decisión final en el Senado. En ese contexto, consideró que en el próximo Parlamento este tipo de proyectos probablemente se reiniciarían desde cero.

“Ya con un Congreso bicameral cambian muchas cosas. Entre otras, la iniciativa de ley solo la va a tener la cámara de diputados, no la cámara de senadores. Y, en segundo lugar, la última palabra, si se aprueba o no, si se modifica, la va a tener Senadores y ya no Diputados. Entonces, en realidad estamos hablando de otro animal político en el próximo Parlamento. Y me imagino que, si es el próximo Parlamento, este proyecto pasará a foja cero y se comenzará de nuevo otra vez”, detalló.

Asimismo, atribuyó la premura a diversos factores, pero advirtió que resulta preocupante debatir y aprobar una ley orgánica en el tramo final de un mandato presidencial y congresal marcado por la inestabilidad.

Impacto en la ciudadanía

Señaló, finalmente, que el impacto dependerá del contenido del proyecto, el cual plantea cambios en la organización del Ministerio Público, incluso a nivel de especialización. Advirtió que la eventual desaparición de fiscalías como las de familia o violencia de género podría afectar directamente la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Bueno, en realidad, eso depende mucho del contenido del proyecto, que entiendo plantea una serie de cambios a nivel del gobierno del Ministerio Público, a nivel de especialización. Tengo entendido que desaparecerían, por ejemplo, las, fiscalías de familia o de violencia de género, eso concretamente afectaría, digamos, la vida cotidiana de los ciudadanos”, afirmó.

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