José Luis Ramos - Alberto Otárola (Fotos: Ideeleradio - PCM)
José Luis Ramos - Alberto Otárola (Fotos: Ideeleradio - PCM)

 

Cambiar al Gabinete

Ideeleradio.- El gobierno de la mandataria Dina Boluarte tiene una alta desaprobación ciudadana, y el hecho de que se mantenga a Alberto Otárola como titular de la Presidencia del Consejo de Ministros revela esta situación de artificialidad del Gobierno, opinó el sociólogo José Luis Ramos.

“No hay una posibilidad de interlocución cuando uno de los elementos del diálogo, cuando una de las partes carece de legitimidad. O sea, ¿cómo se puede dialogar con un gobierno que tiene 01? O sea, el Gobierno, en realidad, está en una situación de artificialidad. O sea, está solo allí artificialmente, no está allí realmente. Y solo está allí artificialmente por los monopolios mediáticos que hacen aparecer como que se trata de un gobierno como cualquier otro”, manifestó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“El hecho de que con 01 [de nota] se mantenga el premier revela, pues, esta artificialidad. Cualquier presidente que ve semejante rechazo en la ciudadanía, lo primero que tiene que hacer es, pues, cambiar al Gabinete, porque la ciudadanía está diciendo que el Gobierno es pésimo, y, entonces, para salvar la imagen presidencial, lo que se hace es cambiar al Gabinete”, añadió.

No es la presidenta

El analista estimó que en una situación de desaprobación y de falta de legitimidad, lo que tendría que hacerse es mirar la posibilidad de cambios en el Consejo de Ministros para “salvar la imagen”. Alegó que “aquí la presidenta no es la presidenta”.

“Ahora, el Gobierno es la presidenta, o sea, quien se elige en elecciones es al presidente o a la presidenta, no al Gabinete. Y, entonces, la idea política es salvar la imagen de quien se ha elegido, porque además se supone que es una persona de carrera política, con un proyecto ideológico. Es lo que ha hecho [Emmanuel] Macron en Francia, hay protestas de los agricultores, en las encuestas baja su popularidad, cambia de gabinete”, declaró.

“[Un cambio de Gabinete] es lo que hace cualquier político en cualquier lugar del mundo, pero aquí no, porque aquí la presidenta no es la presidenta. Acá la presidenta no es alguien de trayectoria política, aquí la presidenta no es alguien que tenga un futuro político, que tenga un proyecto ideológico, es la ministra de Desarrollo Social de Pedro Castillo, es la que decía ‘son los ricos los que quieren acabar con este gobierno del pueblo’. Es la misma”, anotó.

Ramos Salinas citó, además, la diferencia entre lo que dice hoy Dina Boluarte y lo que enunciaba cuando era titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y viajaba en representación del entonces presidente Pedro Castillo.

“O sea, es interesante, si nosotros colocamos en un buscador de internet ‘Dina Boluarte – Puno’ aparecen las visitas que hacía ella en representación de Pedro Castillo, y las cosas que decía en Puno en ese momento —que no fue hace décadas, sino hace apenas un par de años— son radicalmente distintas a las cosas que dice ahora. Por eso es que no siente la necesidad de cambiar su gabinete, porque no hay nada que salvar. La señora Dina Boluarte siempre dijo que era una representante de los nadie, nunca como ahora ha cumplido esa frase”, refirió.

Grupos de poder

El docente consideró, además, que quienes están hoy en el poder ocupando cargos públicos “están allí para cumplir los encargos de otros grupos de poder que son los que realmente gobiernan”.

“No se le cambia [al Gabinete], porque es mera ficción. No tenemos un gobierno propiamente dicho, lo que tenemos es un conjunto de personas que ocupan ciertos cargos y que están allí para cumplir los encargos de otros grupos de poder que son los que realmente gobiernan”, refirió.

Ramos Salinas argumentó que esos poderes son los que impulsan y mantienen al Gobierno con el afán de establecer una base que les permita implementar un proyecto autoritario.

“Ellos no les reconocen el carácter de ciudadano y de ciudadana, son pobladores y pobladoras, a las que, lanzándole caramelos, [piensa ellos] lograrán subir en las encuestas, pero no se trata de la señora Dina Boluarte, no se trata del primer ministro, no se trata de los integrantes del Gabinete que ni siquiera partido político tienen, están en el intento de construir uno. No tienen un respaldo en la ciudadanía, en ciertos sectores”, indicó.

“No se trata del Congreso con sus agrupaciones políticas totalmente debilitadas, incluso dentro de la misma bancada hay fricciones, etcétera, sino se trata de otros poderes que son los que impulsan y mantienen al Gobierno con el afán de establecer un colchón, una base que les permita implementar un proyecto autoritario. Lo que se comentaba de esa carátula de Perú 21 es parte de ese proyecto autoritario, el famoso Plan Bukele —que se habló tanto— es parte de ese proyecto autoritario. Entonces, [dicen] hay que mantener a la presidenta y lo más que se pueda, pero no es que sean los políticos que dirijan al país”, acotó.

El sociólogo lamentó que, en ese escenario, los partidos políticos no se opongan a ese proyecto autoritario, sino que han optado por sumarse al mismo, evaluar qué cambios constitucionales apoyan o fingir no ver lo que está ocurriendo.

“Es solo quienes por un afán de soy la presidenta, soy el premier están desempeñando un papel muy triste, pero del otro lado también es necesario reconocer que no hay la suficiente organización ciudadana para responder a eso, no hay partidos políticos que sí tengan vena democrática y se puedan oponer a este proyecto, sino que, por el contrario, se han sumado a ver qué parte del Estado les tocaría, si es que se hacen el de la vista gorda o si es que apoyo francamente estas medidas de cambio constitucional para favorecer el fraude del 2026, que sin duda eso es parte de este proyecto autoritario”, expuso.

Victoria política

Finalmente, reconoció que el Gobierno sí ha tenido una “victoria política”, pues las exigencias de renuncia presidencial, salida constitucional del Congreso y nuevas elecciones no forman hoy parte de la discusión.

“A estas alturas, creo que el Gobierno se ha anotado una victoria política en el sentido de que se vaya ya no es más una discusión, sino que ahora más bien el pedido de la ciudadanía — expresado en Ayacucho recientemente— es de que se haga justicia, que no haya impunidad, y eso políticamente hablando significa un objetivo mucho menor que el que hubo en diciembre del 2022, que era la renuncia del Gobierno y la salida del Congreso con nuevas elecciones”, mencionó.

“Entonces, creo que el Gobierno ha logrado —y el Congreso también— que eso deje de discutirse, aunque en la ciudadanía sigue siendo su deseo, las posibilidades de que ese deseo se materialice —las posibilidades de escuchar un gobernador regional como en su momento se escuchó al de Arequipa, por ejemplo, pidiendo que este se adelantaran las elecciones y se cambiara tanto al Congreso como al Ejecutivo— se han reducido drásticamente”, puntualizó.

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