Marianella Ledesma - Ideeleradio
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Temas para la platea

Ideeleradio.- La presidenta de la República, Dina Boluarte, y su equipo están tomando medidas en base a percepciones más que indicadores en materia de seguridad ciudadana en el país, opinó la expresidenta del Tribunal Constitucional, Marianella Ledesma, tras considerar que las decisiones que adopta el Gobierno serían “temas para la platea”.

Fue al ser consultada por el Decreto Legislativo 1578 del Poder Ejecutivo que modifica el Código Penal y que castiga con penas más severas el robo de celulares en nuestro país.

“En pocas palabras para tomar una decisión, uno tiene que tener indicadores que hablen de la realidad y no solo en meras percepciones. Y yo creo que acá la señora Boluarte y todo su equipo está tomando medidas en base a percepciones más que indicadores, más que realidades, más que mediciones, más que de repente analizar cómo en toda esta década se ha aumentado las penas y seguimos igual o peor. Entonces, esa lógica de más pena y menor delincuente no funciona, no porque lo diga, sino por los datos que les acabo de mostrar”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“Estas medidas que viene tomando el Gobierno serán de repente temas para la platea. Como tú dices, suena muy bien que a los delincuentes se les imponga sanciones muy [fuertes]. Suena muy bien, pero veamos la situación si realmente son medidas adecuadas y acertadas para la realidad que estamos viviendo”, acotó.

Penas y delincuencia

Ledesma Narváez sustentó su punto de vista en una línea de tiempo que ha tenido la modificación de la norma en los casos de robo agravado. Estimó que “incrementar las penas no ha implicado reducir la delincuencia”.

“En el tema del incremento de penas, eso ha sido, sigue y seguirá siendo un tema de discusión en el escenario jurídico. Cuando estaba en el Tribunal Constitucional, se cuestionaba la intensidad de las penas, inclusive hay algunas decisiones en las que se refleja que incrementar las penas no ha implicado reducir la delincuencia”, indicó.

“Te pongo, un ejemplo. En el año 91, en el tema del robo agravado, la pena mínima era tres años. No funcionó. En el año 94 la subieron a cinco años. En el año 96, a 10 años. En el año 98, a 15 años la pena mínima del robo agravado. En el año 2009, a 12 años la pena mínima del robo agravado; y en el año 2013 está a 12 años y la máxima era 20 años. Entonces, y ahora se pretende subir ya no de 20 años la mínima, sino a 30 años la pena”, añadió.

No es garantía

La exmagistrada consideró, del mismo modo, que “no necesariamente incrementar las penas es una garantía de que la delincuencia va a ser derrotada”. Indicó que la lucha contra la inseguridad es un tema muy complejo que comprende también el aspecto penitenciario.

“Entonces, este cuadro [que señalo y] que también está reproducido en varias decisiones que se tomó en ese tiempo en el Tribunal Constitucional nos muestra algo, que no necesariamente incrementar las penas es una garantía de que la delincuencia va a ser derrotada. No es así”, afirmó.

“Prueba de ello es que, si nosotros vemos el histórico de las penas en robo agravado, vemos que cada año y cada cierto tiempo van en aumento, van en aumento. ¿Ha solucionado algo esto? Definitivamente no, porque acá es un tema muy complejo que requiere no solo aumentar penas, porque nos vamos a preguntar: bueno, ¿y dónde vamos a meter a todos los detenidos por 30 años si las cárceles están en un estado de hacinamiento?”, preguntó.

Populismo punitivo

Criticó, finalmente, que se recurra al populismo punitivo. Apuntó que la eficacia de una norma proviene de analizar los indicadores y una lectura correcta de la realidad.

“Entonces, acá hay una situación que se recurre al populismo punitivo, porque yo sintonizo con el ciudadano que, en la medida que sea más radical y más fuerte la pena hoy, entonces voy a tener el aplauso de la ciudadanía, […] sin embargo, la eficacia de estas sanciones no se miden por aumentar las penas ni por poner un militar en las calles ni por declarar un estado de emergencia, sino porque, efectivamente, la delincuencia pueda ser reducida, y eso es un tema muy complicado”, explicó.

“Y tampoco podemos dejar de mirar la migración que también se incorpore en nuestro país, pero no es que la delincuencia sea exclusiva de la migración y que los peruanos delincuentes que antes teníamos ya se han santificado y que ahora solamente los malos son los migrantes. También eso es una lectura no correcta de la realidad”, agregó.

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