Juan de la Puente - Ideeleradio
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La batalla política y moral

Ideeleradio.- En el debate de la segunda vuelta hay que mirar con atención dos dimensiones: la batalla política y moral, sostuvo el politólogo Juan de la Puente, tras considerar que con las propuestas que plantean las dos agrupaciones que pasan a la segunda vuelta se pone sobre la mesa el futuro de los derechos y libertades en el Perú.

“El Perú tiene en este momento dos guerras, dos batallas. La batalla política puede ser objeto de pactos, de la graduación de las reformas, cómo se hacen reformas constitucionales y se evite a la Constituyente, cómo se instala el senado. O sea, cómo nos ponemos de acuerdo en la política de todos los días y en la democracia de las instituciones”, explicó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“El problema está en la guerra moral, en la batalla moral, porque sobre la mesa está el asunto del futuro de los derechos y las libertades en el Perú, y con un congreso mucho más conservador que el actual y que la del Congreso disuelto hay un riesgo de supresión de derechos o hay un riesgo de que las libertades sean restringidas de algún modo”, apuntó.

Democracia de los derechos

De la Puente Mejía resumió, en ese sentido, algunos de los planteamientos que presentan las candidaturas de Keiko Fujimori y Pedro Castillo, y consideró que existe el riesgo de que se corte la evolución de los derechos, en un contexto en el que habrá un Parlamento mucho más conservador.

“El simple hecho que se plantee una mano dura para combatir el delito, que se rebaje la edad de la imputación penal, que se plantee la reinstalación de la pena de muerte, sacar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, o que lo poco avanzado en materia de derechos de la mujer, de enfoque de género se suprima, o se corte la evolución de estos derechos es un riesgo para el Perú”, apuntó.

“En el debate de la segunda vuelta miraría con mucha atención estas dos dimensiones de la batalla: la batalla política, que es de la democracia política; y esta batalla moral, que es de la democracia de los derechos, porque podría ser que los actores arriba se pongan de acuerdo finalmente, aunque polarice en la campaña, para que después del 28 de julio haya paz política, pero que esa paz política no puede ser a costa de sacrificar, olvidar, postergar, restringir, limitar los derechos y libertades”, apuntó.

A renglón seguido, el analista dijo que le preocupa lo que pueda ocurrir respecto a los temas de género, a la luz de lo que han expresado las dos agrupaciones que pasan a la segunda vuelta.

“Y en este punto me preocupa mucho más lo que pueda pasar con el enfoque de género y con esa enorme movilización de las mujeres por sus derechos de los últimos 10 años. El eco de la marcha del 2016 de Ni Una Menos es un eco que nos ha acompañado en todos estos años y ha permitido conquistas como la paridad, la alternancia, la mejora de los protocolos para denuncia de la violencia contra la mujer, el enfoque en el currículo con un enfoque de género”, advirtió.

Discursos claros y compromisos

Finalmente, consideró que la sociedad civil debe exigir discursos claros y compromisos, y sobre todo definición de los contrincantes electorales de cómo se garantizará el respeto a esos derechos.

“Entonces, yo llamo la atención sobre lo que debería ser una segunda vuelta, desde la sociedad civil, desde la política los derechos y libertades, desde los movimientos sociales que tienen que exigir más qué garantías, tienen que exigir discursos claros y compromisos”, manifestó.

“Ya con la experiencia que tenemos en el Perú que alguien te firme una carta no es suficiente y es mucho más exigible el hecho que abunden no en el qué, sino en el cómo; y creo que estos dos meses de campaña electoral debería servir para eso”, agregó.

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