Juan de la Puente - Ideeleradio
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No es un gran partido

Ideeleradio.- La bancada fujimorista tendrá una crisis interna, así se apruebe la ley contra el transfuguismo, estimó Juan de la Puente, tras considerar que la posibilidad de que tenga dificultades se acrecienta debido a la cantidad de legisladores, sus agendas regionales, el relajamiento programático y los poderes fácticos.

“La gente creía que iban a tener unos 50 parlamentarios, de modo que tiene un 20 o 25, entrecomillas, de exceso. Y, además, la votación aluvional e Keiko Fujimori en el norte del país, con tasas por encima del 60% o 55% en la primera vuelta, evidencia una demanda de una sociedad que está jaqueda por el crimen y otros fenómenos”, manifestó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“En ese contexto, una bancada numerosa evidentemente es más fragmentada. Mi previsión es que aun así se aprobase la ley del transfuguismo, creo que se va a cocinar una crisis adentro, sobre todo, por el tema del perfil y la agenda regional de los líderes. Sigue siendo cohesionada, junto al Apra, pero se ha demostrado que no funciona como un reloj ni es un gran partido”, señaló.

Keiko opera como bisagra

El analista sostuvo que la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, asumió un poco tarde el rol disciplinador dentro de la bancada. Explicó que ella está funcionando como una suerte de “bisagra” en relación a intentos de presentar proyectos de ley que generan rechazo ante la opinión pública.

“Keiko está operando como una especie de bisagra o de poder legitimador sobre la bancada. Proyectos que se presentan y luego se retiran, anuncios que no se convierten en proyectos de ley por críticas de la ciudadanía demuestra que hay una especie de actitud en general no en todos, de dejar hacer y dejar pasar”, manifestó.

“Cuando se dan cuenta que esto es muy rechazado por la gente, supongo que allí entra el papel disciplinador de Keiko Fujimori. Creo que Keiko dejó que madure la crisis de Vilcatoma, y cuando ella asumió control sobre eso, me parece que eso ya era un poco tarde. Ahí ha habido un problema de gestión”, aseveró.

El límite y las agendas regionales

En otro momento, explicó que lo que se ve en la actualidad es que hay un límite en el esquema de ampliación del fujimorismo que implementó Keiko Fujimori en la campaña electoral, por el que retiró a figuras complicadas del pasado, y al mismo tiempo amplio la oferta, incorporando gente como exalcaldes, excongresistas, dirigentes sociales, líderes regionales

El periodista dijo que la situación de Fuerza Popular se podría agravar por los poderes facticios, el relajamiento programático y las agendas regionales de varios de los parlamentarios.

“Esa ampliación ha demostrado que tiene límites, porque no implica una profundización partidaria. Los que han sido incorporados son gente que no tiene vínculos partidarios, lo que se tiene son una suma de independientes, que además tienen como denominador casi común que han tenido un pasado político”, indicó.

“Hay un 30 o 40 de los parlamentarios tienen agendas propias regionales y locales. Eso ha llegado a su límite, porque va contra el discurso que decían que el fujimorismo es un gran partido. El concepto de partido, en este caso, es muy maltratado”, puntualizó.

Sin incentivos ni programas

Refirió, finalmente, que el fujimorismo hoy no tiene incentivos o un objetivo claro, y que eso lo demuestra la salida de Yeni Vilcatoma.  Argumentó que hay un relajamiento programático, pues no se aprecia la idea planteada por Keiko Fujimori de que convertirán en leyes su plan de gobierno. Por el contrario, estimó que lo que se observa más bien es una desorganización y la ausencia de una conducta partidaria.

“Aquí va a haber una competencia de incentivos, porque en el contexto de la antipolítica, el principal afán de un congresista es pensar en la reelección, en el sistema nuestro. No depende del partido, sino del voto preferencial. El fujimorismo se mantuvo unido del 2011 al 2016, porque tenía el incentivo de la elección de Keiko como presidenta; otros partidos que no tienen mucha relevancia del Congreso como el Apra o Acción tienen otro incentivo, la militancia o tradición partidaria”, declaró.

“La pregunta es cuál de los dos incentivos va a pesar más: ¿el incentivo de los líderes regionales y locales dentro del fujimorismo, que tiene agenda propia, o el incentivo de la reelección o la promesa del 2021? La mejor manera que tendría Keiko de controlar su bancada no es tanto la ley del transfuguismo, sino hacer evidente que es una fuerza muy importante y con muchas posibilidades al 2021, pero eso implicaría tener una conducta más partidaria, que en este momento no la veo”, concluyó.

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