Glatzer Tuesta - Ideeleradio
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Pese a empezar su mandato con altos niveles de aprobación y de no haber sido un gobierno esencialmente corrupto como los anteriores, la falta de decisión y de medidas claras impidió que la gestión de Humala logre un balance positivo en materia anticorrupción. Hubo esfuerzos aislados, pero no fueron suficientes.

Ramiro Angulo – Diario UNO

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El electorado que en el año 2011 votó por Ollanta Humala creyó que, debido a su trayectoria y formación militar y a sus promesas de cambio y su oposición al fujimorismo y al cuestionado gobierno aprista, su gobierno sería la antítesis de lo que representó el régimen de los 90 en términos de corrupción y que implementaría medidas eficientes para luchar contra este flagelo.

Sin embargo, en opinión del periodista y director del Instituto de Defensa Legal (IDL), Glatzer Tuesta, las esperanzas de sus simpatizantes se diluyeron rápidamente ya que Humala “se desmarcó” muy tempranamente del mandato que le dieron sus votantes y finalmente no logró institucionalizar políticas anticorrupción y solo se aplicaron medidas aisladas que no lograron resolver este problema de manera integral.

“La gente decidió votar por Ollanta porque intuía que por su trayectoria, su formación y su carácter podía resolver dos temas; uno era el tema de la inseguridad ciudadana y el otro es la lucha anticorrupción, pero creo que en el balance general en ambas cosas ha fracasado”, afirmó.

LUCHA AISLADA
Para Tuesta, “El encargo para Ollanta Humala era no solo dar mensajes éticos de una actuación institucional que siempre se iba a abocar al trabajo anticorrupción” sino además a perseguir y combatir en forma institucionalizada a la corrupción.

“Lo que hemos tenido en los últimos tiempos son algunos funcionarios que han luchado contra la corrupción y esto se resume en algunos procuradores como Arbizu, pero no logró una dinámica institucional que parase estos problemas”, anotó.

Para Tuesta, desde el inicio Humala debió mostrar rostros vinculados a la lucha anticorrupción como el ahora integrante de Peruanos por el Kambio (PPK) Avelino Guillén, además de fortalecer el sistema de defensa de todo el Estado ya que, según dijo, solo se conocen las procuradurías de exfuncionarios y funcionarios como Julio Arbizu, Julia Príncipe o Sonia Medina cuando existen muchas otras más.

“Nos acabamos de enterar de la procuraduría de Defensa, que nada ha hecho en materia de defensa, por la denuncia a periodistas; o identificas que hay un procurador de terrorismo porque quiere meter presa a gente que hace una obra como La Cautiva, pero, de esos funcionarios que hacen que el Estado pierda hay un montón; entonces hubiera podido fortalecer este sistema de defensa del Estado y de bienes y eso no lo hizo”, añadió.

FALTO DECISION
El director de IDL consideró que el gobierno debió haber fortalecido el tema de la lucha contra los lobbies y no haberse rodeado de gente que solo buscaba hacer negocios con el Estado con ministros como el de Energía y Minas Eleodoro Mayorga o el de Vivienda y Construcción y luego premier, Rene Cornejo, quienes tuvieron denuncias de este tipo.

“Debió cerrar la posibilidad de que se sigan haciendo negocios con el Estado a través de la ley del registro de los lobistas, crear un ordenamiento legal que pudiera evitar que eso pasara. Con la legitimidad que Ollanta tuvo al comienzo de su gobierno podía plantarse frente al Congreso para sacar la ley de imprescriptibilidad, la ley de muerte civil pero no lo hizo y todo eso lo pudo hacer tranquilamente”, indicó.

GOBIERNOS REGIONALES
Las denuncias de corrupción y las posteriores investigaciones en los gobiernos regionales de Ancash, Loreto, Cerro de Pasco o Tumbes e incluso el caso de Rodolfo Orellana tuvieron un primer impulso de la gestión nacionalista, sin embargo, fue tal la magnitud de la corrupción en estas localidades y de parte del clan Orellana que con o sin Humala estos casos iban a explotar ante la opinión pública.

Pese a estos logros en materia anticorrupción la política para combatir contra este flagelo ha demostrado algunos excesos como en el caso de Gregorio Santos quien luego de haber sido acusado por presuntos delitos de corrupción al frente del Gobierno Regional de Cajamarca ya lleva más de dos años privado de su libertad sin que se le pruebe delito alguno.

AGENDAS DE NADINE
Para Glatzer Tuesta el gobierno tuvo algunos logros en materia anticorrupción pero fueron insuficientes en comparación de lo que la gente pensó que el gobierno podía lograr.

“No fue un gobierno tan corrupto como los anteriores pero su inoperancia política hizo que se cargaran todas las tintas contra él y se amplificaron los casos de corrupción que hoy están en investigación”, indicó.

Uno de los elementos que contribuyó a que esta sensación aumentara en la ciudadanía fue el tema de las agendas de la primera dama, Nadine Heredia, que se decía y desdecía respecto a este tema.

“Cuando salieron las agendas lo primero que Nadine Heredia debió decir fue: son mías, me las robaron y eso no se puede utilizar de ninguna manera. Pero negarlas, decir que sí, que no avivó las sospechas de que detrás de eso había algo grave (…) hubo muchos elementos extrajudiciales que hicieron que la percepción de la gente vaya hacia el lado de decir que ellos son corruptos sin que necesariamente lo sean. No digo que no tengan vínculos pero aún no se prueba nada importante”, anotó.

CASO GARCIA-FUJIMORI
Tuesta indica que uno puede ser muy crítico con la gestión de Humala, pero, si la comparamos con la de los expresidentes Alan García y Alberto Fujimori no puede decirse que estemos ante un gobierno esencialmente corrupto.

“Este es un gobierno donde hay casos que llaman a la sospecha que no ha terminado siendo probados pero no han hecho una práctica sistemática de robo al Estado por lo tanto es exagerado decir que el gobierno de Humala es igual o más corrupto que el gobierno de García o Fujimori”, anotó.

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