Manuel Merino de Lama (Foto: Congreso)
Manuel Merino de Lama (Foto: Congreso)

 

Una desconexión

Ideeleradio.- El fracaso político de Manuel Merino (Acción Popular) fue de una escala pocas veces vista en el Perú, ciertamente en los últimos cincuenta años, opinó Eduardo Villanueva, doctor en Ciencia Política y magíster en Comunicaciones.

Fue al comentar el libro de su autoría Rápido, violento y muy cercano, que analiza la forma en que la movilización de noviembre del 2020 se vio influenciada por los medios digitales y redes sociales.

“El señor Manuel Merino no tengo idea por qué no ha parecido tener mucho interés en dialogar con lo que hizo. Su fracaso político fue de una escala pocas veces vista en el Perú, ciertamente pocas veces vista en el Perú, digamos lo de los últimos cincuenta años, y en particular fue una demostración de desconexión grosera con el resto del país”, declaró en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

Consideró, asimismo, que el gobierno de Merino de Lama fue débil. Estimó que hubo una “confusión horrorosa” en esa semana que estuvo en el poder, entre el 10 y 15 de noviembre. Anotó que el Gabinete que nombró parecía no saber qué estaba haciendo a nivel político y de gestión.

“Hubo una desconexión absolutamente ridícula [de ese gobierno] con la sociedad. Las calles estaban repletas de gente, las calles estaban repletas de reclamos. No todo fue la calle en la avenida Abancay. Fue todo, fue la gente de clase media reaccionando a los 15 minutos de que se convocaba a un cacerolazo. Llamarlas ‘turbas’ es insultante”, aseveró.

Cabe recordar que el pasado 16 de setiembre del 2021, el Parlamento difundió y luego retiró de su página web un mensaje incluido en una línea de tiempo que sostenía que Manuel Merino renunció a la Presidencia, “presionado por turbas azuzadas por algunos medios de comunicación”.

El docente e investigador indicó, asimismo, que en las reacciones de la población, incluyendo las redes sociales, confluyeron varias narrativas y percepciones en torno a las disonancias y la falta de tino político que expresaba ese régimen.

“Creo que hubo una percepción muy rápida [en la ciudadanía] —incluso previa— de que lo que estaba pasando era un golpe palaciego, donde la élite decide hacer algo e ignora a la ciudadanía. Esto en un contexto en el que creo que la mayor parte de la ciudadanía cree en la democracia, aunque no le guste necesariamente cómo esta funcionando, pero no le gusta este tipo de componendas, proviniendo además del Congreso”, subrayó.

Hubo una disonancia

En otro momento, señaló que la actitud de Manuel Merino al asumir la Presidencia —que estimó no era la de asumir una tarea, sino un puesto— es también otro factor que provocó las protestas.

“La otra cuestión allí era la disonancia, es decir, la actitud de Manuel Merino de asumir no una tarea, sino un puesto. […] La actitud de Merino era básicamente la de ‘yo soy el presidente’, pero el presidente en términos de la forma, como la de colocarse la banda presidencial […]. Esa es otra disonancia muy fuerte, y eso provocó protestas, que comenzaron siendo fuertes, pero no multitudinarias”, detalló.

Estimó, asimismo, que la designación de Ántero Flores-Aráoz como presidente del Consejo de Ministros fue una falta de tino político.

“La tercera dimensión es la completa falta de tino político. O sea, escoger a Ántero Flores-Aráoz [como premier] y los comentarios que [él] hacía, todo era casi una parodia. Era casi como si el personaje de Carlos Álvarez estuviera siendo primer ministro a Ántero Flores-Aráoz. Y claro, eso significó una aceleración, la ‘memización’ de la situación, todo se volvió un meme”, añadió.

Sin representación

Finalmente, indicó que el Gabinete que nombró Merino de Lama dejaba a la ciudadanía la impresión de que solo se representaba a sí mismo.

“En general, lo que se transmitió fue una impresión de un gabinete [que nombró Manuel Merino en noviembre] que solo se representaba a sí mismo. Es decir, gente sin ninguna inserción social, que solo representaba a los sectores económicos que siempre han estado representados en el poder, que, además, no sabía qué decirle a la ciudadanía y que recurre al viejo argumento del ‘terruqueo’“, explicó.

“Más allá de alguna u otra persona valiosa en el Gabinete, era claro que lo que había era simplemente hambre de poder. Y, además, creo —eso no lo puedo afirmar, pero es una impresión— que lo único que transmitía Manuel Merino para mucha gente era hambre por la sensualidad del poder, por decir, yo soy presidente, voy a tener mi retrato, o sea, esa sensación de mírenme a mí, yo lo logré”, puntualizó.

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