Eloy Espinosa-Saldaña - Ideeleradio
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Ingratitud y rechazo a presiones

Ideeleradio.- Si llega alguien con condicionamientos o con cuestionamientos, entonces será muy difícil mantener la credibilidad ya ganada del Tribunal Constitucional (TC), opinó el magistrado Eloy Espinosa-Saldaña, al considerar que todo integrante de esa institución debe actuar con imparcialidad y en defensa de la Carta Magna.

“Si el árbitro encargado de asegurar que esas reglas se cumplan y se potencien y que se respete cada vez más lo que dice la Constitución en nuestra vida cotidiana va a ser alguien que llega con condicionamientos o que llega con cuestionamientos, entonces es muy difícil mantener la credibilidad ya ganada de la institución. Esto independientemente de que está Juan, Pedro o Sancho”, indicó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

Remarcó, en líneas generales, que un miembro del TC debe actuar con conocimiento de causa, en defensa de los valores constitucionales, actuando con ingratitud respecto a quien lo eligió, y rechazando cualquier tipo de presión.

“La preocupación aquí debe ser por no asegurar colocar a personas que puedan parecer muy agradables, sino asegurar quien va a poder hacer [su trabajo] con independencia, con imparcialidad, sin doblegarse ante cualquier tipo de presión, con un conocimiento de causa, con una defensa de los valores constitucionales, abriendo el escenario para que todos lo que tengan algo que decir en el proceso lo digan. Si no hacemos eso, lo que se ganó en siete años de institucionalidad, se pierde”, manifestó.

“La clave aquí es defender la Constitución y olvidarse de los intereses por más simpatía que pueda tener. El juez tiene un deber de ingratitud, no tiene que importarle quién lo eligió ni quién es su amigo”, agregó.

Mucho cuidado

Espinosa-Saldaña Barrera consideró, igualmente, que se debe tener mucho cuidado con el resultado final que se derive de un proceso de selección.

“Yo creo que hay que tener mucho cuidado en a quién se elige en el Tribunal Constitucional. El TC no es un espacio para poder atender intereses personales o de grupo. Se necesita magistrados o magistradas con independencia, con imparcialidad, con conocimiento de la materia obviamente, con una capacidad de defender sus propias competencias, con una capacidad de hacer trabajo de grupo, una capacidad de estudio para renovarse las disciplinas y para poder resolver a cabalidad los casos”, indicó.

“Y dos cosas importantes: una capacidad dialógica, una capacidad de poder hacer participar en los procesos a todos los que tengan algo que decir, y lo más importante, un compromiso serio y sostenido con la defensa de los principios, valores de la Constitución”, acotó.

Líneas jurisprudenciales

Sostuvo, por otro lado, que hay líneas jurisprudenciales que se tienen que sostener en el Tribunal Constitucional, como por ejemplo lo referido al tratamiento jurídico de la prueba ilícita.

“[Hay que tener] mucho cuidado con esos cambios de posición que se podrían dar tranquilamente. Lo que hemos hecho tanto el Tribunal como la Corte Suprema durante 20 años es decir que hay que distinguir entre cómo se obtuvo la prueba —que a tal caso, si hubo delito, la persona vaya a la cárcel— y otra cosa es el valor de la prueba. […] Si eso se carga de golpe, la estrategia anticorrupción se resiente, se debilita drásticamente con todas las consecuencias que eso puede tener. Y todo eso depende de líneas jurisprudenciales que tiene que sostener el TC”, señaló.

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