Efraín Gonzales de Olarte - Ideeleradio
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Fue un error

Ideeleradio.- La coyuntura actual del Perú es parte o resultado de las decisiones de hace 30 años, pues el ajuste estructural nos llevó a tener un Estado débil y reducido en un contexto de desigualdad latente, opinó el economista Efraín Gonzales de Olarte.

“En primer lugar, en realidad la coyuntura actual es parte o es un resultado de las decisiones que se tomaron hace 30 años en el Perú. O sea, la debilidad del Estado es parte del ajuste estructural. No hay que olvidar que el neoliberalismo, que es una ideología y una doctrina, proponía tres pilares básicos: la economía de mercado, la propiedad privada y la libertad, pero además hacer del Estado lo menos grande posible”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“En un país con las desigualdades que tiene el Perú ese fue un error, y un error que lo estamos pagando, porque hoy tenemos un Estado chico, ineficiente y corrupto. Entonces, ahí realmente la coyuntura nos obliga a volver a pensar en el largo plazo, porque el largo plazo para nosotros es desarrollo. Y el desarrollo no solamente es crecimiento económico”, añadió.

Los resultados del modelo

El analista estimó que entre 1995 y el 2017 el Perú creció económicamente y la pobreza retrocedió, pero paralelamente aumentó la informalidad y no se redujo la desigualdad. Indicó que los resultados del modelo solo favorecieron a los que han estado incluidos dentro del mismo.

“Hay que reconocer que, en el Perú, en los últimos años, del 95 hasta el 2016 o 2017, el Perú creció a tasas bien importantes. La pobreza retrocedió, pero paralelamente aumentó la informalidad. La desigualdad no se redujo y para mí lo central es [que] tampoco hubo un crecimiento de la productividad de los distintos sectores en el Perú”, recordó.

“En consecuencia, los resultados del modelo han sido resultados que han favorecido a los que han estado incluidos dentro del modelo. Por eso yo digo [que] los que se favorecieron modelo tuvieron sus ingresos que subieron por el ascensor y los que estuvieron fuera, sobre todo los trabajadores, sus salarios subieron por la escalera”, describió.

El Estado se achicó

Gonzales de Olarte remarcó que la desigualdad latente es mala para la democracia, porque crea tensión. Cuestionó, en ese sentido, que el Estado se haya achicado y no pueda actuar como debiera, por ejemplo, en las regiones.

“O sea, ¿de dónde sale los recursos para tratar de igualar? Del Estado y, entonces, hoy tenemos un Estado muy débil, pero, además, hay que señalar que el Estado actual en su parte más estructural tiene pues un gran defecto: el gran defecto es que solo está obligado a dar infraestructuras, educación y salud, cuando en el Perú tenemos problemas regionales, sobre todo donde el capital privado nunca va a entrar”, indicó.

“Y yo estoy seguro que donde entra el capital privado va a haber desarrollo, pero que me digan a ver si a Chumbivilcas, a Morropón va a entrar el capital privado de manera masiva. No lo va a hacer. Entonces, alguien tiene que entrar a compensar y este debería el Estado, pero el Estado se ha achicado. El Estado, en términos tributarios, solo recauda entre 15 % y 16 % del producto bruto interno”, detalló.

Uno de los Estados menos grandes

Precisó que el Perú es uno de los Estados menos grandes de América Latina en relación al tamaño de la economía. Argumentó que con ese Estado es bien difícil que el porcentaje dedicado a la educación llegue al 6 % del producto bruto interno (PBI).

“Para que esto suceda [el 6 % para educación] deberíamos tener una presión tributaria de 25 % más o menos, que eso es más o menos el promedio de América Latina, pero para eso requeriríamos que los que ganan más tributen más, y eso no es así. La ideología neoliberal te dice que este si tú le pones impuestos, por ejemplo, a las empresas mineras que tienen ventas extraordinarias se va parar la inversión. Eso no es así. O sea, esa es la ideología”, expuso.

“Lo esencial del ajuste estructural es que se hizo con un gobierno autoritario. No hay que olvidar que de 1990 hasta el 2001, el fujimorismo, el presidente Fujimori tenía mayoría en el Congreso y todas las reformas que se hicieron se hicieron muy rápidamente. El Perú es uno de los países que se volvió neoliberal en un dos por tres. El asunto es que todas estas reformas necesitaban de una deliberación pública que debía darse sobre todo en el Congreso, pero en el Congreso no se deliberaba, simplemente se aprobaba lo que pedía el presidente”, agregó.

Las reformas

Finalmente, refirió que, si bien el régimen de Alberto Fujimori aplicó el programa neoliberal del Consenso de Washington, ese gobierno no quiso llevar a cabo la reforma judicial y la reforma de la administración pública que le proponían.

“Los organismos de Washington hicieron dos etapas de reformas. La primera etapa fue ajuste, etcétera, y privatización, desregulación, apertura de la economía, pero en determinado momento entraron a las reformas institucionales. Y le propusieron al gobierno de Fujimori la reforma judicial y la reforma de la administración pública. Y ahí se acabó las reformas”, manifestó.

“Es decir, el Gobierno no quiso por razones políticas. Simplemente porque una reforma judicial hubiera tenido que probablemente investigar al presidente y a su asesor, y la administración pública, si se hace una buena administración pública, tendría que haber incorporado la descentralización. En consecuencia, un gobierno autoritario es centralista por naturaleza”, puntualizó.

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