Eduardo Zegarra (Foto: Ideeleradio)
Eduardo Zegarra (Foto: Ideeleradio)

Es uno de los que más preocupa

Ideeleradio.- Los trabajadores y trabajadoras de la agroexportación están actualmente sometidos a un régimen especial que no les garantiza casi ningún derecho laboral, sostuvo el economista e investigador Eduardo Zegarra, al considerar que las empresas deberían actuar con debida diligencia, respetando principios y estándares internacionales.

“Los trabajadores y trabajadoras de la agroexportación actualmente están sometidos a un régimen especial laboral que no les garantiza casi ningún derecho laboral. No tienen realmente un derecho a las vacaciones o tener una compensación por tiempo de servicio (CTS), y lo más grave es la bajísima tasa de sindicalización”, manifestó en diálogo con Ideeleradio, en el marco de la campaña “Sin derechos no hay democracia, sin democracia no hay derechos”.

Zegarra Méndez apuntó que, en materia laboral, el sector agroexportación es uno de los que más preocupa, pues los trabajadores de campo no cuentan con una adecuada protección de sus derechos.

“Estamos hablando de más o menos 300 000 trabajadores. Sobre todo lo que preocupa son los llamados trabajadores de campo, que son los que básicamente hacen labores bastante fuertes de cosecha, de siembra, de mantenimiento de los cultivos en jornadas relativamente duras y que en las actuales condiciones en el Perú no cuentan con una adecuada protección laboral”, refirió.

Negociación colectiva

El economista y especialista en políticas agrarias mencionó que se estima que solo hay una tasa sindical de 5% en este sector productivo. Por ello, planteó la necesidad de una negociación colectiva como forma de diálogo con las empresas.

“Solo se estima que hay 5% de trabajadores agrarios sindicalizados y son los que trabajan en planta. En los trabajadores de campo no hay ningún tipo de sindicalización, son sometidos a contratos temporales en muchos casos que no deberían ser temporales, porque son trabajadores que permanentemente trabajan en estas empresas, y eso hace que sea imposible para ellos sindicalizarse”, manifestó.

“Se plantea realmente que empiece a haber un tipo de negociación colectiva para este sector, ya que la sindicalización por empresa es prácticamente imposible. Sin embargo, la negociación colectiva es totalmente bloqueada por las empresas que se niegan, en realidad, a reconocer el derecho a la organización sindical por parte de los trabajadores”, añadió.

No es un sobrecosto

Cuestionó, en otro momento, que haya sectores que califiquen como un sobrecosto el reconocimiento de los derechos laborales básicos de quienes trabajan en el campo agroindustrial.

“Yo creo que es errado llamarle sobrecosto a un derecho. En las reglas que todos aceptamos en la relación laboral tiene que haber cierta equidad y cierta simetría. Los trabajadores merecen tener derechos básicos, así esto signifique un mayor costo para la empresa. Esto es algo que todos aceptamos que es necesario. [Esto] implica que estos trabajadores puedan ejercer derechos importantes y no son un costo para la sociedad, son un costo para el lucro privado, pero son para la sociedad una ganancia, indicó.

“En muchos casos estos derechos llevan a un mejor nivel de vida, a relaciones más saludables entre los trabajadores y los empresarios, a un mayor desarrollo local. Por eso es que decir que esto es un sobrecosto en realidad es una total falacia y está demostrado en otros países que se han desarrollado, que los derechos de los trabajadores, en realidad, aportan al desarrollo del crecimiento; no lo obstaculizan, como nos quieren plantear”, agregó.

Democracia y derechos

Zegarra Méndez expresó, finalmente, que en una democracia se necesita que los derechos de todos sean respetados, pues eso permite aceptar las diferencias y alienta la convivencia social.

“En ese espacio es fundamental, por ejemplo, que las empresas —sobre todo las empresas que tienen gran poder económico— respeten derechos fundamentales de los trabajadores, entre ellos, la libertad para sindicalizarse, el derecho a la huelga, derechos a tener una compensación por tiempo de servicios, vacaciones y una serie de derechos, que no son […] privilegios, son derechos importantes y fundamentales que hacen que los trabajadores, en general, puedan tener una vida digna, puedan tener salarios adecuados y puedan tener un futuro para sus hijos y para toda la sociedad”, declaró.

“En ese contexto, también es importante que las empresas cumplan con normas, estándares internacionales, a eso se le llama también la debida diligencia, que respeten principios y estándares internacionales, que muchas veces no se respetan en nombre del objetivo un poco de lucro del corto plazo, sin pensar que en realidad en el largo plazo necesitamos que una democracia sea consistente y sea sostenible en el tiempo”, puntualizó.

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