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Docentes civiles

Ideeleradio.- Las escuelas de oficiales y suboficiales de la Policía Nacional deben ser más estrictas en la calidad de la educación, planteó Rolando Luque, adjunto para Prevención de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo, tras considerar que se podría considerar que civiles enseñen temas referidos a derechos humanos, conflictividad social, ética y lucha anticorrupción.

Fue al comentar la situación de la Policía y el uso de la fuerza que aplicó en las movilizaciones sociales de noviembre pasado.

“Hay que volver a mirar las escuelas de oficiales y suboficiales, qué tipo de instrucción y educación se les da y si es el tiempo necesario, porque ha habido momentos en los que en seis meses o en un año salía un policía a la calle, y creo que debemos ser mucho más estrictos en la calidad de la educación que se está recibiendo. Y eso hay que abrirlo a los civiles también [en la enseñanza]”, señaló en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“O sea, el director de una escuela no tiene que ser necesariamente un policía, porque enseñar derechos humanos, enseñar conflictividad social, enseñar ética, enseñar lucha anticorrupción, esos son temas que deben ser tratados por civiles. Entonces, no veríamos mal, por ejemplo, que las escuelas estuvieran dirigidas por personal altamente capacitado en términos académicos y que garantice la formación, y hay que invertir más, desde luego, en estas escuelas”, anotó.

Uso de la fuerza

Recordó que la Defensoría hizo una investigación sobre la violencia en los conflictos en el 2012 y propuso una ley de uso de la fuerza. Mencionó que la norma existente es buena y que hay un buen reglamento.

Señaló, no obstante, que la Policía suele recurrir, por falta de personal, a la División Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes) para el control de multitudes, pese a que esta tiene una especialización diferente.

“Sí se ha logrado una cierta especialización en las USE, unidades de servicios especiales, pero no tienen personal suficiente como para atender distintas manifestaciones, y entonces es cuando se recurre a Dinoes, y ahí surgen parte de los problemas, porque no es una unidad entrenada para control de multitudes. Es una unidad entrenada para el máximo uso de la fuerza, para enfrentar el terrorismo y el narcotráfico”, declaró.

“Y, en consecuencia, llevar ese tipo de personal [policial] entrenado para una cosa distinta a tratar con ciudadanos que están protestando en las calles es de altísimo riesgo. Entonces, yo creo que allí hay un problema en la base de formación”, refirió.

El trabajo de la PNP

Dijo que la Defensoría admira el trabajo de la Policía Nacional, especialmente el sacrificio que hace esta institución en la lucha contra el terrorismo. Resaltó, también, el rol de la PNP como parte de la actuación del Estado contra la pandemia.

Indicó que, si bien se destaca la contribución actual de la Policía, lamentablemente esta institución tiene problemas muy serios, que no son de ahora, sino que vienen desde antes. Apuntó que ninguna gestión ha logrado llegar muy lejos en la reforma de la Policía.

“La verdad es que en ninguna gestión se ha logrado llegar muy lejos en la reforma de la Policía, y en combatir especialmente la corrupción que está debajo de una serie de problemas, incluidos los problemas de intervención en control de multitudes, porque es la corrupción la que debilita la autoridad, y al debilitar la autoridad se generan prácticas informales que se deciden en el momento y que no están sujetas a ningún control, y eso es que lo que podría haber ocurrido en el caso de las marchas en Lima”, puntualizó.

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