Carlos Reyna - Keiko Fujimori (Foto: Andina - Ideeleradio)
Carlos Reyna - Keiko Fujimori (Foto: Andina - Ideeleradio)

 

Le van marcando el paso

Ideeleradio.- Las principales fuerzas de sostén político de Keiko Fujimori son las fuerzas armadas, las fuerzas policiales y una élite oligárquica que es la que todo el tiempo la ha financiado, opinó el sociólogo Carlos Reyna, al referirse a los resultados de la segunda vuelta electoral en las regiones.

“Ella debe tener, sin embargo, a la vez, un dilema, porque ella seguramente sí se da cuenta el tremendo rechazo que tiene en la enorme mayoría del territorio peruano. Y debes tener la duda de si das algunas cosas que benefician, en buen sentido, a esa parte del Perú, que es muy numerosa, le va a significar algún rédito político, de si aunque ella haga cosas, sin embargo, la gente siga sintiendo lo mismo respecto a ella”, manifestó en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“Y, entonces, ella puede terminar diciendo [si no me da réditos], entonces ¿para qué voy a hacer [algo]? Máxime cuando sus principales fuerzas de apoyo, sus principales sostenes políticos son las fuerzas armadas, las fuerzas policiales y una élite plutocrática en el Perú, una élite oligárquica que es la que todo el tiempo la ha financiado. Y que es la que le va marcando el paso”, acotó.

Reducción de personal

El analista no descartó, asimismo, que el fujimorismo, desde el poder, vaya a querer reducir personal en el Estado y que quieran, eventualmente, desaparecer algunos ministerios, especialmente los sociales, para satisfacer a esa oligarquía.

“En materia de legislación laboral no debemos esperar nada, porque precisamente está la presión de esta élite oligárquica, que va a continuar con lo mismo y por eso van a querer reducir personal en el Estado y no descartemos tampoco que quieran desaparecer algunos ministerios, especialmente los sociales. Y, probablemente, para fines propagandísticos, populistas, represivos, construir enormes cárceles al estilo Bukele. No me extrañaría que hasta las maquetas estén listas”, aseveró.

“Su discurso en toda su campaña tuvo un sonido militarista todo el tiempo. Y su frase favorita fue orden. Y orden por sobre todo incluso como que con el orden también es clave para el desarrollo económico. Es que, para la oligarquía peruana, para ellos es de verdad eso, que el orden es necesario para crecer, porque no quiere protestas. Aborrecen el concepto de conflicto. Para ellos es una anomalía, no es algo normal como en cualquier país sensato debiera hacerlo”, acotó.

Presión acumulada

Estimó, finalmente, que la oligarquía no valida el diálogo en un contexto en el que el nuevo gobierno va a tener una enorme presión acumulada de demandas sociales y, a la vez, demandas de la élite.

“Lo que pasa es que todos estos grupos de poder que hay en el Perú, los que se llaman los poderes fácticos, tienen un pavor a las protestas. Tienen miedo de que crezca mucho, el famoso miedo a que bajen los cerros. Y, entonces, cada vez que ha habido una protesta importante no hay gobierno que no haya tenido una masacre en su gestión”, señaló.

“Ella como presidenta y su gobierno va a ser una gestión absolutamente insegura, porque va a tener de un lado una enorme presión acumulada de demandas sociales y, por otro lado, una enorme presión acumulada de demandas de la élite, que no se pueden negociar, no porque el mundo popular del Perú, el mundo de esas 16 regiones, sobre todo, no se avenga a dialogar, sino porque es el otro mundo, el mundo oligárquico no quiere dialogar”, añadió.

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