Antonio Maldonado - Ideeleradio
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Ideeleradio.- El archivamiento de la investigación del caso de Joaquín Ramírez, por parte de la Fiscalía, y el rechazo del Ministerio Público de investigar a Keiko Fujimori bajo la Ley de Crimen Organizado se debe a la intimidación que sienten los actores de justicia con las fuerzas políticas de gran peso como Fuerza Popular, aseguró el exprocurador Antonio Maldonado.

“Frente a fuerzas políticas, los fiscales y los jueces […] hacen valoraciones extrajurídicas, que no se corresponden con el estándar que se espera de ellas en cuanto a independencia e imparcialidad y diligencia”, dijo en el programa No Hay Derecho de Ideeleradio.

“Sobre todo es un componente derivado del pasado de captura del Estado y, en particular, del pasado de captura de esas instituciones de la justicia que se traduce en el hecho de que frente a fuerzas políticas con prominente fuerza, como es el caso de Fuerza Popular y otras, algunos actores de la justicia se atemorizan y se sienten intimidados y deciden no actuar. Lo que me parece muy grave”, sostuvo.

Cuestiona reacción de García

Maldonado Paredes cuestionó, en otro momento, la reacción del exmandatario Alan García con respecto a la decisión fiscal de ampliar la investigación que se le sigue por supuesto lavado de activos bajo la nueva ley de Crimen Organizado.

El abogado de García Pérez, Erasmo Reyna, presentó una queja contra el magistrado encargado de su caso, José Castellano, ante el Órgano de Control Interno del Ministerio Público por “inconducta funcional”.

“El expresidente García no entiende de que en el siglo XXI hay instrumentos internacionales como, por ejemplo, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, la Convención de Palermo contra la Delincuencia Organizada Transnacional, etcétera, que determinan deberes y obligaciones de los Estados de investigar hechos de gran corrupción y llevarlos hasta terminarlos”, indicó.

Someterse a la justicia

Remarcó, en líneas generales, la criminalidad detectada en el caso Odebrecht llegó a las más altas jerarquías del Estado y fue de tipo sofisticada con un poder más lesivo que la delincuencia común.

“La amenaza, el apabullamiento de los sectores judiciales son absolutamente inservibles e ineficaces por parte de quienes son investigados. Lo mejor que puede hacer un investigado es someterse a la justicia si es inocente como clama”, indicó.

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