do interés en Lima y en la mayoría de los medios de comunicación cuando existe una iniciativa para revocar a la alcaldesa Susana Villarán.
¿Qué es y en qué se basa la figura de la revocatoria? La revocatoria es un derecho político consagrado en la Constitución y desarrollado por la Ley de los Derechos de Participación y Control Ciudadanos, que consiste en que los votantes pueden retirar el mandato a una autoridad elegida por ellos mismos. Se basa en que los funcionarios elegidos administran un poder entregado por los ciudadanos para cumplir una función establecida legalmente. Ese mandato, ese encargo, supone una confianza. Perdida la confianza se retira el mandato.
Esta interesante y valiosa institución, sin embargo, debe ejercerse con muchísima responsabilidad. Hemos visto que en muchos lugares los perdedores de la última elección corren presurosos a comprar los kits de revocatoria apenas se cumple el plazo legal de un año para poder empezar a recolectar las firmas. Quieren de esta manera aprovechar la figura de la revocatoria para adelantar el cronograma electoral y volver a tentar suerte en un proceso electoral. En esas circunstancias es importante recordar que la revocatoria debería ser una salida excepcional a circunstancias graves que ameritan el retiro del mandato de una autoridad. La regla es que todas las autoridades, desde el presidente hasta los regidores distritales, han sido elegidas por un determinado período. Ni un día menos. Y la excepción debe configurarse cuando por motivos importantes los electores deciden retirar ese mandato.
Por lo tanto, es importante estar adecuadamente informado para tomar una decisión responsable. Si en tu localidad se está promoviendo un proceso de revocatoria y más aún si obtienen las firmas necesarias para ir a una consulta popular, es muy importante que te informes bien acerca de las razones que se alegan para revocar a la autoridad. Y que te informes también acerca de qué está haciendo esta autoridad, si su gestión tiene un rumbo, si está cumpliendo lo que prometió, si es honesta o se sospecha que puede ser corrupta, si rinde cuentas de sus actos, si muestra la información con transparencia, etcétera.
No hay que olvidar que nuestra responsabilidad como ciudadanos no termina con la elección. Es muy importante vigilar a las autoridades, apoyando lo que está bien y denunciando lo que está mal. No nos dejemos llevar por simpatías o antipatías. O simplemente por lo que dice la gente. Evaluemos objetivamente a nuestras autoridades y actuemos en consecuencia.